Un día de Obbur, mientras mi uar se dirigía con su rebaño de Urms, una especie rara de cruce entre vaca y oveja que produce una leche muy rica y demasiado preciada por las jovenes nobles de Eredian (como sabeis...) hacía los Pastor de Durr, vío una joven hermosa de largos cabellos ondulados de color cobrizo, sollozando en una esquina del barrio Phorán, allí donde puedes intercambiar cualquier objeto inservible por otro igualmente inservible, muy cerca de la taverna de vuestro uari Rimm. Todo sea por el juego eterno del regateo.-musitó esbozando una mueca a modo de sonrisa.
Fué amor a primera vista, almenos por parte de vuestro uarimm, ya que poca cosa le podía ofecer un pobre pastor de Urms. A simple vista, pudo dilucir que esa joven provenía de los barrios altos de Sabbe. Su ropa era de exquisito patronaje y su diseño violeta con ribeteados dorados por sus bordes y costados, no eran como los que te podían ofrecer en los mercadillos del puerto.
Ordenó a Sora III, que vigilara el rebaño. Recordar que Sora VI, es hija de ella, asi que cuando le estireis su rabo y os ladre, sabed que no sois mucho más grandes que cualquier Urm. - dijo con el típico tono reprovable que hace un padre con sus hijos punteando y remarcando cada una de las palabras.
Se acercó a ella ofreciendole un pequeño trozo de tela manteniendo la distancia, tal y como marcan las costumbres de la Iglesia de Fann, ya que observó que llevaba un colgante plateado de la diosa Fann.
Télue'am - dijo ella con un hilo de voz cuando lo cogió, pasandoseló suavemente por sus mejillas.
Télue´mir Se'tho'ra - dijo vuestro uarimm en la lengua de Fann, abriendo sus enormes y brillantes ojos azules.
Entonces la joven alzó su mirada. Tenía unos ojos burdeos muy vivos. Sus mejillas eran sonrosadas y tenía unos carrillos muy marcados que endulzaban mucho su bello rostro.
Fé'la it Fann'ar? -le preguntó con cara de enorme sorpresa al ver a un pobre diablo vestido con harapos que no era deboto de la Iglesia de Fann.
Ot, e Fé'la it Fann'ar - le contestó vuestro uarimm realizando una burlona reverencia que hizo sonreir a la joven.
Vaya, és una grata sorpresa comprobar como la lengua de Fann se aprende más allá de Sabbe y Advet. - dijo mientras se volvía a pasar el trozo de tela por sus mejillas.
Si. Todo se lo debo a mi uaré, que siempre quiso que aprendiera la lengua de Fann. La lengua de los nobles, me repetía sin cesar. - Contestó como un chiquillo travieso pasandosé sus manos por su cabeza.
Como te llamas, joven Urms´adim? - Le preguntó de forma coqueta clavandolé su mirada a vuestro uarimm, que no pudo contenerse y se ruborizó.
Iargon, mi señora. - Se limitó a contestarle bajando su mirada al suelo y doblandosé hasta el límite de partirse la columna. Y vos señora, como os llamais? -le preguntó sin alzarse lo más minimo.
Suari, puedes llamarme Suari. - le respondió al mismo tiempo que le colocó su larga y sensual mano en la barbilla de Iargon, acompañandole a que se alzara y asi para poder mirarle.
CRÓNICAS DE IARGO
dijous, 17 de gener del 2013
PRÓLOGO
La noche en la ciudad había llegado como acostumbraba ocurrir en las épocas invernales en Skylia. Las viejas neblinas procedentes de las montañas azules de Dharum, al norte del gran lago Émicron y aún más allá del profundo bosque de Burab, tierra de narguaks donde el rey de los enanos de hielo, T´har-Ho Ojos de Lagarto regenta su trono, empezaban a cubrir con una capa densa y grisacea la Plaza de los Victoriosos.
La estatua de Erik Dragón Lejano, desprendía una mágica fluorescencia acentuada por los graciles y rapidos vuelos de las luciernagas que revoloteavan a su alrededor.
A través de mi ventana pude ver a Rimm cerrando la taverna y, a lo lejos las luces de Valydor empezarón a alumbrar las tristes callejuelas del barrio próscrito de Atendum.
Desde la última gran guerra, después de salir victorioso nuestro pueblo en la batalla por Eredian en las valles de Fúsar al noroeste de Émoro, nunca hemos vivido más en paz que ahora.
Los Borks se alejarón a tierras lejanas del sur. El Barón Supremo Uo'ak se arrollidó a los pies de nuestro rey, una vez su mano derecha fue seccionada por el filo de La Resplandeciente.
De todo esto, ya han pasado más de quinze yorinn...Y, los Elvar, los elfos sombríos de Sábordin, siguen siendo unos enemigos a tener en cuenta.
Los Elvar fuerón vílmente traicionados por la Legión Purpura bajo la defensa de Sarerim, la ciudad colgada. Su rencor hacía nuestra raza, está más que justificada...Ummm, ya estoy volviendo a divagar. - dijo cabizbajo y entredientes mientras volvía a dipositar su pluma dentro el tintero. A veces olvido que solo és un simple diario.
Hace mucho tiempo que quería dejar constancia y una especie de legado a mis hijos Iagorán y Iadannia. Soy un poco vanidoso o presuntuoso, lo sé. Entonces, como todo, deberé empezar por el principio, no creeis...
La estatua de Erik Dragón Lejano, desprendía una mágica fluorescencia acentuada por los graciles y rapidos vuelos de las luciernagas que revoloteavan a su alrededor.
A través de mi ventana pude ver a Rimm cerrando la taverna y, a lo lejos las luces de Valydor empezarón a alumbrar las tristes callejuelas del barrio próscrito de Atendum.
Desde la última gran guerra, después de salir victorioso nuestro pueblo en la batalla por Eredian en las valles de Fúsar al noroeste de Émoro, nunca hemos vivido más en paz que ahora.
Los Borks se alejarón a tierras lejanas del sur. El Barón Supremo Uo'ak se arrollidó a los pies de nuestro rey, una vez su mano derecha fue seccionada por el filo de La Resplandeciente.
De todo esto, ya han pasado más de quinze yorinn...Y, los Elvar, los elfos sombríos de Sábordin, siguen siendo unos enemigos a tener en cuenta.
Los Elvar fuerón vílmente traicionados por la Legión Purpura bajo la defensa de Sarerim, la ciudad colgada. Su rencor hacía nuestra raza, está más que justificada...Ummm, ya estoy volviendo a divagar. - dijo cabizbajo y entredientes mientras volvía a dipositar su pluma dentro el tintero. A veces olvido que solo és un simple diario.
Hace mucho tiempo que quería dejar constancia y una especie de legado a mis hijos Iagorán y Iadannia. Soy un poco vanidoso o presuntuoso, lo sé. Entonces, como todo, deberé empezar por el principio, no creeis...
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